Frontera de sombras

Adoro esta fotografía que, para mí, representa la transición de las fronteras de la infancia. Si das un paso más atravesarás la sombra que como el espejo te llevará a otra época… Sólo la luz es segura y por eso dudas mientras te hallas en el umbral, resistiendo la tentación de seguir adelante y cambiar miedo por fantasía, presente por pasado.
Así son algunos pasos que damos o no damos en la vida.

Junto a la puerta de la entrada había un cuadro de dimensiones colosales ocupando toda la pared. Se trataba de una pintura mural tenebrista en la que destacaban los tonos rojos, ocres y verdes. Cada vez que mis padres me llevaban a la Catedral yo me quedaba justo allí, anclada al suelo, maravillada ante la representación del gigante San Cristóbal transportando a un minúsculo niño Jesús en el hombro y cruzando un turbulento río que apenas le llegaba por los tobillos. Ese cuadro me fascinaba por su tamaño descomunal (lógico teniendo en cuenta que albergaba un gigante) y porque sospechaba que encerraba un enigma que nadie había advertido y que yo podría descifrar. Siempre me hacía la misma reflexión: vamos a ver… si el pobre gigante era malo por naturaleza (como todos los gigantes de los cuentos), ¿cómo se habría obrado el milagro de convertir en bueno a este gigante? ¿O es que simplemente era tonto? Tampoco tenía muy claro que a medio cruzar el río, el gigante no se arrepintiese de su buena acción y lanzase al niño por los aires. Me preocupaba mucho que el indefenso niño se mostrase tan confiado en la sumisión del gigante, porque un gigante santo era algo que no me cuadraba.
Justo allí, en cada visita a la Catedral, me detenía cada vez más retadora para desafiar al gigante y encontrar en el cuadro un detalle o una señal que me revelase por fin su verdadera naturaleza. Claro que mi valentía sólo era producto de la seguridad que me daba saber que el gigante estaba condenado a permanecer pegado a la pared, y que no se abalanzaría sobre mí para llevarme con él al oculto y siniestro reino de los gigantes verdaderos.

(16-2-2008: Ahora sí, ahora comprendo por qué me fascina tanto esta fotografía, ahora entiendo porqué escribí un comentario y más abajo un recuerdo… ahora todo encaja como las piezas de un puzle. Sin duda es una fotografía onírica, ese niño es él, el niño Jesús del cuadro; se ha materializado en el pequeño que ha saltado del hombro del gigante porque ha llegado por fin a la otra orilla; a la vida y allí está: expectante, indefenso, anclado en la realidad y, como en ella, entre sombras, luces y fronteras.)

12 comentarios:

  1. El cuadro que comentas, me recuerda a uno del Bosco, donde está San Cristóbal portando al niño Jesús y cruzando un rio. Hay una historia alemana sobre ese cuadro y lo que representa. Pero no quiero hacerme extenso. El gigante al coger al niño y ver que pesaba mucho, se dio cuenta que era Dios. ¿Cómo lo interpreto yo en este caso? A veces hay cosas pequeñas que tal vez parecen tener poca importancia y se nos hacen una carga pesada o no sabemos darle una respuesta adecuada. Quizás buscabas en la niña que fuiste la respuesta, a alguna pregunta. A veces los niños nos sorprenden.

    ResponderEliminar
  2. Puede que tengas razón y que ande buscando alguna respuesta. Pero si en la búsqueda me encuentro con una imagen tan tierna y especial como esta, me quedo con la imagen y ya no me importan ni la pregunta ni la respuesta.

    ResponderEliminar
  3. Me parece una foto preciosa y no puede ser mas sugerente.
    Edurne

    ResponderEliminar
  4. La frontera de un amor imposible:
    MAHALTA
    Corren nuestras almas como dos ríos paralelos.
    Hacemos el mismo camino bajo los mismos cielos.


    No podemos acercar nuestras vidas calmas;
    entre los dos hay una tierra de cipreses y palmas.

    En los recodos amarillos de lirios,verdes de paz,
    siento como si me siguiera,tu palapitar suave.

    Y escucho tu agua temblorosa y amiga,
    de la fuente a la mar,nuestra patria antigua.
    Márius Torres.

    Es la historia de un amor real pero imposible...No hay peor frontera que esa.Querer amar rodeado de tanta belleza y ver como se va la vida hasta el mar,su patria antigua.
    Buscador.

    ResponderEliminar
  5. Sólo puedo decir una cosa:
    ¡Qué maravilla!...
    Bueno, y otra cosa más:
    ¡Gracias Buscador!

    ResponderEliminar
  6. Que bello poema, si no recuerdo mal, creo que también lo cantaba Luis Llach.
    Tienes razón Sirena, es una maravilla.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  7. Como dice el primer comentario "hay cosas pequeñas que tal vez parecen tener poca importancia y se nos hacen una carga pesada o no sabemos darle la respuesta adecuada."
    Nuestras vidas están cargadas de esas pequeñas cosas y es porque tenemos sensibilidad y se adhieren a nosotros de una manera tan rápida que sin saber porqué, forman parte de nuestra vida. Es imposible olvidarlas. Se repiten y se repiten en el recuerdo. Eso que has dicho me llena de admiración porque me siento identificado contigo. A mí me ocurren cosas cotidianas que me traen recuerdos y dudas de hace un día o treinta años pero, lo mismo que en ese momento no sabemos darle explicación, sin saber cómo, la vida nos sonríe y nos da la repuesta.
    Buscador.

    ResponderEliminar
  8. Quizás la frontera más importante que nos encontremos es aquella que nos haga crecer...pero que nunca venceremos.
    Buscador.

    ResponderEliminar
  9. Este poema lo escribi hace tiempo.
    RAZONES
    Hoy no busco razones
    para darte un beso
    ó para ir a buscarte a la oficina.

    Hoy no busco razones
    para regalarte una rosa
    ó para decirte simplemente
    que te quiero.

    Porque sin tí no existirían
    ni las rosas ni los besos.

    Porqué tú eres la única
    razón por la que hoy
    estoy escribiendo estos versos.

    Odio el día de San Valentín. No entiendo por qué tiene que existir un día o una razón para manifestar nuestro amor ó nuestro cariño hacia otra persona. Disculpadme si no tiene que ver con el tema de la foto, pero necesitaba expresarme y no encontré otro lugar, porque tal vez no me entenderian.

    La estrella de la constelacion de Tauro.

    ResponderEliminar
  10. Yo no odio este día, simplemente me resulta completamente indiferente, como si no existiera en el calendario.
    De alguna manera lo que dices sí tiene que ver con el tema de la foto. ¿Acaso fijar una fecha para celebrar algo no es establecer un espacio, fijar una frontera?
    No hay nada que disculpar, Y, por supuesto, aquí podrás expresarte siempre que quieras.

    ResponderEliminar
  11. Me gustó la fresca calidez de las fotografías, la niña mirando atenazada las puertas descomunales de la vida, la retina impregnada por primera vez del patio que atesoran las formas nuevas de un proyecto que nunca será suyo ni de nadie porque fueron así puestas para desesperar la belleza. Como el puente de Praga envuelto en sí mismo en los brochazos de la noche espesa de las farolas, abajo el río que fluye negro. Lo imposible de lo posible que no se deja atrapar. Sabiendo que la memoria son los ojos del puente ya ciegos de ver pasar recuerdos. Hay también una línea azul y esperanzadora, recortada en la tira verde de unas lomas que saludan al sol en su consigna.

    El rey del metro

    ResponderEliminar
  12. Es en verdad una imagen impactante y bien compuesta; y el relato de las visitas a la catedral, encantador.
    Bueno gracias por el rato que me ha hecho pasar, me voy a dormir. Buenas noches.

    ResponderEliminar