CUMPLEAÑOS



Siempre me interesaron los gorriones, tan minúsculos como las esperanzas humanas, pero tan determinantes en el acuciante deseo de volar, como si en ello se encontrara algo indefinido que se busca, y de que carece la tierra. Ellos representan la curiosidad por todo, que es lo que salva al alma de verse aprisionada.

Mis cumpleaños ya no son una obsesión, ya no son gorriones escapando de mis manos.

Eternamente agradecida por tu felicitación, Lobezno.



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Arrastra la silla junto a la ventana y se sienta a mirar a la calle. Cae la tarde y se ahonda la oscuridad. La calle está desierta. Pasa el tiempo; sus pensamientos se estancan. Meditación, piensa: esa es la palabra. Esa cabeza amodorrada, esos párpados que le pesan: es el plomo que se le asienta en el alma.
("El maestro de Petesburgo" J.M Coetzee)




La gente habla del miedo a la muerte, a lo desconocido, al no ser Shakespeariano. La muerte es un fantasma que habita en la oscuridad del quizás, que no ha sido pervertido por la certidumbre ni lo categórico. El después de la muerte lleva adherida la duda como un estigma. No hay creencia ni fe sin ojos que pueda eliminar completamente la duda. Por el contrario el paso del tiempo es certeza. Y es terrible.
Nuestra vida es un juego de fuerzas: respecto a los demás, respecto a nosotros mismos, respecto a todo. Un juego. Y el tiempo en esta partida lleva siempre las cartas marcadas.
Yo a lo que de verdad temía era al paso del tiempo. Pero hoy, precisamente hoy, puedo decir que ha dejado de ser mi gran obsesión. Hoy cumplo un año más. Pero hoy sé que nada es lo que parece y hoy, recapitulando, sé que ya no tendré que soportar la sensación de que algo se me escapaba de las manos. Hoy puedo creer en la utopía. Hoy ya no me falta lo que de verdad necesitaba. Hoy tengo una razón… he visto mi alma y ya no la busco.