Considerando... pensando...

Esta fotografía la hizo “el Rey del metro” hace muchos años, cuando era corresponsal de la Agencia EFE en Varsovia. Como él mismo dice es una de las pocas cosas –sino la única- que conservó de su largo periplo en las corresponsalías de medio mundo. En una ocasión me habló la fotografía del Cristo sin la Cruz y yo sentí una enorme curiosidad por verla pues no conseguía imaginar cómo sería. Pero una vez vista mi sorpresa aumentó aun más. Entre las incontables representaciones artísticas de Cristo no creo que exista en el mundo otra como esta escultura, y lo más curioso es que la ausencia del símbolo que la caracteriza hace más explícita su razón de ser. Es como sin un árbol sin hojas fuera más árbol sin ellas.

Un Cristo increíblemente hermoso y humano ha bajado de la cruz y está sentado sobre un banco con el brazo apoyado en la rodilla, detrás la cruz solitaria y como desairada también, y todavía con su corona encima mira a la tierra como no queriendo creer lo que está pasando, lo que ha sido la vida, abrumado y desfondado. La cara expresando tanta incredulidad como asombro y falta de esperanza, si no fuera una herejía. Es la completa imagen de la desolación sin pagar peaje por la vida. Quizá el Cristo meditaba con qué facilidad se va la letra de la vida. (El Rey del metro)