Woody Allen

"-¿Por qué no te vienes a vivir a Londres?- -¿Yo vivir en Londres? Que va, no podría. En primer lugar está el problema del idioma...-" (Woody Allen. "Scoop")

Desde sus inicios hasta finales de los 60 principios de los 70, el cine americano era propiedad de los grandes estudios, de las todopoderosas productoras. Nombres imperecederos de la historia del cine (John Ford, Howard Hawks, Billy wilder...) eran considerados como meros asalariados, gente a la que se le encargaba un trabajo que realizaban con mayor o menor tino. En el ocaso de la década de los 60, en parte por influencia del cine europeo (sobre todo el neorrealismo italiano y la nouvelle vague) y por el torbellino social que estaba acaeciendo en Norteamérica (movimiento hippie, contracultura, Vietnam, etc.) se dio un vuelco a esta situación. Sobrevino una época en que el poder del cine pasó de los productores a los directores o, mejor dicho, los "autores". El cine metamorfoseó su condición de negocio a arte. En palabras de Truffaut: "el director es a las películas lo que los poetas a la poesía". Irrumpieron en escena algunos de los cineastas más personales de la historia del cine estadounidense: Scorsese, Coppola, Ashby, Schrader, Friedkin, Bogdanovich, etc. Gente con una visión intransferible de concebir el cine, rompedores, en ocasiones geniales, ajenos a los grilletes del pudor, desprovistos de cualquier atadura moral. Lamentablemente, con el paso de los años este movimiento perdió fuerza hasta producirse una regresión en el que el control del cine volvió a ser trasvasado (hasta el día de hoy) a las productoras y altas esferas del establishment Hollywoodiense. Pero eso es otra historia…
Uno de estos autores por antonomasia fue Francis Ford Coppola. Tras realizar la legendaria "Apocalypse now" y ser ascendido a los altares del éxito (4 Óscar por "el padrino"), el cineasta pasó una crisis creativa, sufriendo varias depresiones. Coppola afirmó que se sentía un farsante, que lo llamaban artista cuando en realidad era tan solo un filmador de guiones. El director dijo (no textualmente): "¿Saben? Me gustaría ser como Woody Allen: él escribe sus películas, las dirige, hace la música… y lo hace de manera absolutamente personal. Él sí que es un verdadero artista, un autor. Nosotros no somos más que unos impostores". Uno de los directores más admirados y exitosos de la historia del cine admitía envidiar la autoridad y legitimidad artística de Woody Allen.
Y esa es mi postura sobre Woody Allen. Nos encontramos ante un verdadero autor (como Kurosawa, como Fellini…), con todo lo bueno y lo malo que lleva aparejado ese término. Alguien que ha hecho de una manifestación artística (el cine) una expresión totalmente personal. Puede gustar más o menos pero es único. Imitado e inimitable. En mi opinión, un genio. Woody Allen es al cine lo que Freud al pensamiento occidental: un creador, alguien que cambió los cánones establecidos, que dio una perspectiva diferente, el inventor de un nuevo lenguaje.
La aportación de un cineasta de este calibre no se puede valorar por una película concreta. Sólo podemos abordarla desde una perspectiva global; toda la obra de Woody Allen no es más que una gigantesca película en la que tiene cabida desde la carcajada a la lágrima, desde lo metafísico y trascendental a lo cercano y mundano, desde lo sofisticado a lo vulgar, desde lo sutil a lo explícito. Un lienzo esculpido a golpes de ingenio.
Tradicionalmente, se ha realizado una taxonomía artificial de la obra de Woody, agrupándola en diferentes categorías: 1) Primeras comedias: delirantes, ingenuas, sin pretensiones ("El dormilón", "la última noche de Boris Grushenko", "toma el dinero y corre"…) 2) Grandes comedias ("Annie Hall", "Manhattan", "Broadway Danny Rose"...) 3) Tragicomedias ("Hannah y sus hermanas", "Alice"...) 4) Obras más experimentales ("Zelig", "la rosa púrpura del Cairo", "desmontando a Harry"…) 5) Obras serias, dramáticas ("delitos y faltas", "maridos y mujeres", "otra mujer", "match point"…) 6) Comedias ligeras, "menores" ("la maldición del escorpión de Jade", "todo lo demás", "Scoop"…). Todas ellas muy distintas y parecidas entre sí. Unas mejores y otras peores (por ejemplo "Annie Hall" la dirigió Woody, pero en realidad es mía). Todo puro Woody Allen.
En este foro se opina sobre "Scoop". De acuerdo con la moderadora: terapeútica, de esas que te congelan la sonrisa en el rostro, ingeniosa. Una de esas obras en que el continente es más importante que el contenido. No importa lo que pasa sino como pasa; no importa lo que muestra sino el cómo lo muestra. Un grano más en el desierto de la obra de Woody Allen; un nuevo y reconfortante oasis en el cine actual. Otro pedacito de ozono en nuestras vidas que nos regala el hombre que afirmaba que no quería alcanzar la inmortalidad mediante su obra sino, simplemente, no muriendo.
Thanks Mr.Allen.
John Self.
Este texto llegó al blog como comentario a la película "Scoop", pero lo he colocado aquí porque me pareció que más que un comentario es un interesante y sobresaliente artículo sobre Woody Allen.
Thanks Mr. "Jhon Self"