SCOOP de Woody Allen

No dejé de sonreír en los casi 100 minutos que duró la película "Scoop" de Woody Allen y cuando lo hice fue para reír abiertamente.
Yo la calificaría de alta comedia pero no en el sentido que tiene el término (aquélla que representa situaciones urbanas contemporáneas y relativas a la aristocracia o a la alta burguesía), sino por lo que indican simplemente el sustantivo y el adjetivo, a saber:
Comedia: Obra dramática, teatral o cinematográfica, en cuya acción predominan los aspectos placenteros, festivos o humorísticos y cuyo desenlace suele ser feliz.
Alta: Dicho de una cosa: noble, elevada, santa.
La trama (delirante como no podía ser menos) es la siguiente: Allen es un ilusionista en cuyo espectáculo se materializa desde el más allá el fantasma de un reportero que por medio de una inocente, guapa y ambiciosa estudiante de periodismo (Scarlett Johansson) seguirá la pista a una primicia ("scoop").
Diálogos burlones, astutos, chispeantes, ingeniosos, inocentes, perversos… en fin:
-"Soy cristiana" -le dice una señora a Woody Allen-.¿Y usted?
Él responde:

-Yo me crié en la Confesión Israelita, pero al hacerme adulto me convertí al Narcisismo
Ver a Woody haciendo trucos de magia a los muertos de camino al más allá no es sólo delirante, es terapéutico. Ése es el Woody que me gusta, el Woody neurótico, comestible, el que me hace reír. El Woody en estado puro. Lo demás no importa.