Porque a veces hay que sobreponerse a lo prosaico de la vida con unas pequeñas gotas del lirismo más rancio. (Además a Hikmet se le perdona todo)

EL GIGANTE DE OJOS AZULES (Nazim Hikmet)
Un gigante de ojos azules
amaba a una mujer pequeña
cuyo sueño era una casita
pequeña, como para ella,
que tuviera al frente un jardín
un jardín con madreselvas.

El gigante amaba en gigante,
su mano, a grandes obras hecha,
mal podía construir los muros
ni usar el timbre de la puerta
de una casita con jardín
un jardín con madreselvas.

El gigante de ojos azules
amaba a esa mujer pequeña
que pronto ya se ha cansado
de tan desmesurada empresa
que no terminaba en jardines,
jardines con madreselvas.

Adiós, ojos azules, dijo,
y con graciosa voltereta;
del brazo de un enano rico
entró en la casita pequeña
que tenía al frente un jardín
un jardín con madreselvas.

El gigante comprende ahora
que amores de tanta grandeza
no caben, ni siquiera muertos,
en esas casas de muñecas

que al frente tienen jardines
jardines con madreselvas.



( Madeira. Pleistoceno)