21 Gramos

“…Simplemente flotamos en un inmenso universo de circunstancias”
(Alejandro González Iñárritu)

Siempre me ha fascinado el tema de la casualidad. Pero no desde el punto de vista del determinismo, sino más bien como la oportunidad de aprovechar el azar para aventurarnos en el conocimiento de la vida. Puede ser que la vida evolucione con una finalidad y no como fruto del simple azar, pero lo cierto es que sólo los seres humanos generamos coincidencias.
Me encandiló la película “21 gramos”, entre otras muchas cosas por su particular reflexión emocional, poética y hasta matemática sobre las casualidades. Es una película que habla del amor y la venganza con un estilo narrativo muy complejo, dando saltos en el tiempo, y componiendo un rompecabezas imposible de descifrar hasta que todas las piezas se van ensamblando. Pero sobre todo habla de la “causalidad de las casualidades”.
Los protagonistas de “21 gramos” (dicen que todos perdemos 21 gramos en el exacto momento de nuestra muerte) intentan renacer desde la enfermedad, el dolor y el pasado. Sean Penn es un profesor de matemáticas que está mortalmente enfermo del corazón y espera sobrevivir con un trasplante. Naomi Watts es una mujer casada cuya vida se trunca cuando su familia es atropellada brutalmente por un coche. Y Benicio del Toro (el grande en todos los sentidos) es un ex presidiario y ex alcohólico obsesionado con la salvación de su alma. Todos estos personajes, sin nada en común, cruzan sus vidas a causa de la reacción en cadena que se generó fruto de la fatalidad por algo tan nimio como que unas personas crucen un paso de cebra en un instante preciso, ni antes ni después.
Es inquietante, o cuanto menos curioso, el enorme número de casualidades que tienen que producirse para que dos personas que viven en lugares y entornos diferentes se ecuentren, y esto se resume en una magnífica escena en la que Sean Penn recita a Watts unos versos de Eugenio Montejo:

-Paul: Hay un número oculto en cada acto de la vida, en cada aspecto del universo, fractales, materia… hay un número que clama por decirnos algo…. te estoy aburriendo.
-Cristina: No, no, yo…, lo siento.
-Paul: Lo se, lo que intento explicar es que los números son una puerta para entender un misterio que es mayor que nosotros. El modo en que dos personas desconocidas llegan a conocerse. Hay un poema de un escritor venezolano que empieza:

La tierra giró para acercarnos,
giró sobre si misma y en nosotros
hasta juntarnos por fin en este sueño


-Cristina: Muy bonito
-Paul: Tienen que ocurrir tantas cosas para que dos personas se conozcan. En el fondo, eso son las matemáticas.

(*A Koolauleproso, por tu humanidad)