Cuaderno de Bitácora


Martes, un día de Agosto: Ítaca en el horizonte


Oculta tras la neblina
entre brumas de sueños
emerge Ítaca en el horizonte

No huyas más
búscala
encuéntrala
Entrégale la vida, el cuerpo, el alma,
...la muerte
Itaca es el pasado
la historia más bonita
la Vida en armonía
el gozo en estado puro.

Ítaca es el presente
la luz tenue que alumbra el sendero,
el batir protector de las olas que empujan los días.

Ítaca es el futuro,
el eco que repite nuestros nombres
en anhelos de esperanzas y azar.

Itaca es la estela de un amor salvaje, impredecible
siempre cambiante a infinito creciente,
imbatible si intentas olvidarlo.

Ay de ti, ay de mí,
afortunados
por encontrar Ítaca,
la razón del viaje
pleno

Ay de ti, ay de mí,
si intentas desviar
el rumbo de la nave
olas gigantes, vientos huracanado
te retornarán
eternamente a ella.

No me preguntes dónde está Ítaca
no me preguntes dónde tu lugar en el mundo
tu razón
tu destino.
dónde tu verdadero hogar…
Bien lo sabes
todo eso queda allí
en Ítaca.
Pregúntame lo único que sé:
prégúntame qué es Ítaca
o mejor, mírame a los ojos...
sólo tú puedes verla en ellos
emergiendo entre los sueños
Ítaca
somos tú y yo.





(Gracias por su inspiración y perdón por el atrevimiento, Sr. Kavafis, pero yo tampoco quería morirme sin escribir sobre Ítaca)


Amo esta canción. Una de las canciones de mi vida.





Otra noche más: En silencio...



En silencio… me abrazo a ti mientras duermes,

en la oscuridad absoluta de la noche

no estoy en ningún lugar

solo estoy contigo, prisionera de tu luz

cautiva de tu cuerpo

en silencio… (para no despertarte) me acurruco más cerca de ti

ahogando un te quiero

con mis labios entreabiertos sobre el surco de tu cuello.

En silencio… Despiertas… Sonríes

el susurro de los gemidos se ahoga entre tus besos…

Nos acariciamos con ternura... en silencio…

Me posees… en silencio…

En silencio…Te quiero,

como tú sabes que te quiero;


en la plenitud…, del silencio.







Todo lo que tiene nombre

Y todo lleva su nombre: Mi abanico, el atardecer,
la calma en mi corazón…
se llaman Noviembre.
Miro al horizonte y se llama Noviembre.
El río, los árboles, las flores... Las calles, mis pasos, el camino… Se llaman Noviembre.
Las sonrisas, mis dedos, mi respiración, mis adentros
también se llaman Noviembre…
El suelo que piso, el pensamiento, mi alegría, la gente, la luna, los puentes
… se llaman Noviembre.
El deseo, mi vestido, la caricia del viento, las copas de los árboles,
… La Vida… se llama Noviembre...
Todo lo que tiene nombre se llama Noviembre.
Y es verdad, Dios, que hasta el mes en que sucedió se llamaba Noviembre.