A los que nunca se rinden

Woody Allen es terapéutico y a veces hace alarde –sin proponérselo- de una higiene mental insuperable. Prueba de ello es la siguiente escena de la película “Bananas” (no se transcribe textualmente pero viene a ser algo así):
-Ella: Cariño, tenemos que dejar nuestra relación. No me llenas ni intelectual ni sentimental ni físicamente…
-Él: Bueno…, pero: ¿y en el resto?
¿No es quizás esta respuesta una forma de ver la vida? ¿Acaso no es una demostración de que la autoestima es nuestro último reducto?